El diseño de Daniela Villanueva fue seleccionado entre los cinco mejores del concurso de la NASA y forma parte de una misión espacial en formato digital, llevando su creatividad hasta la Luna.
La creatividad que nace en las aulas de Juan XXIII sigue cruzando fronteras. En este caso, incluso ha llegado a la Luna. Nuestra exalumna Daniela Villanueva ha sido reconocida entre los cinco mejores proyectos del concurso Moon Mascot: NASA Artemis II ZGI Design Challenge impulsado por la NASA, consolidando un trabajo que combina talento, constancia y proyección global.
El certamen, que reunió a creativos de distintas partes del mundo, tuvo como objetivo diseñar el peluche oficial de la misión Artemis II. En una primera etapa, se seleccionaron 25 finalistas, cuyos trabajos fueron evaluados directamente por los astronautas que participan en la misión. Ellos no solo eligieron al diseño ganador, que fue producido físicamente y enviado al espacio, sino que además seleccionaron cinco propuestas destacadas que también forman parte del viaje en formato digital.
Entre esos cinco proyectos se encuentra el de Daniela: Corey the Explorer (Corey, el explorador), cuyo diseño hoy acompaña simbólicamente la misión, marcando un hito personal y profesional difícil de imaginar. «Es increíble, la verdad. No me lo puedo creer todavía», comenta, aún asimilando la dimensión de este reconocimiento.
La joven diseñadora, quien se desempeña como jefa de práctica en la Pontificia Universidad Católica del Perú y este ciclo se encuentra dictando el curso de Ilustración y Diseño Digital, explica que no esperaba este resultado. Si bien ya había alcanzado la etapa de finalista, asumió que el proceso culminaría con la elección de un solo ganador. «Pensé que solo anunciarían al que iba a convertirse en peluche, no que también habría un top cinco que viajaría en la misión», señala. Asimismo, para redondear la sorpresa, descubrió que su proyecto había sido seleccionado a través de una publicación oficial de la NASA, donde se anunciaban tanto el diseño ganador como los cinco destacados.

El concurso se desarrolló a través de una plataforma internacional, lo que permitió la participación de diseñadores de distintos países y contextos. Según comenta, entre los seleccionados hay representantes de Estados Unidos, Canadá y Finlandia, lo que evidencia el alto nivel de competencia al que se enfrentó.
Más allá del resultado, la experiencia ha significado para Daniela una confirmación de su camino profesional. Actualmente estudiante de diseño gráfico y diseñadora en el estudio australiano: Ido ido, este logro representa un impulso importante en su formación y una muestra concreta del alcance que puede tener su trabajo.
Para la comunidad de Juan XXIII, su historia es también motivo de orgullo. No solo por el reconocimiento internacional, sino por lo que simboliza: una formación que apuesta por el desarrollo integral, la creatividad y la capacidad de soñar en grande.
Así, lo que empezó como una idea plasmada en un diseño terminó convirtiéndose en parte de una misión espacial. Un recordatorio de que, cuando el talento se encuentra con la oportunidad, los límites dejan de estar en la Tierra.


