A través del testimonio de estudiantes y maestras, la comunidad reflexiona sobre el empoderamiento, la fe y la importancia de los referentes femeninos en la formación de una nueva generación de mujeres que transforman su entorno.
En los pasillos del colegio, el 8 de marzo no es solo una fecha de conmemoración, sino un espejo donde se reflejan los sueños y logros de sus integrantes. Este año, la celebración del Día Internacional de la Mujer cobra un matiz especial al escuchar las historias de quienes, desde las aulas, el deporte, el arte y pastoral, están construyendo un legado de igualdad y excelencia.
Liderazgo que inspira desde la constancia
Para María Fe Liendo, estudiante de quinto de secundaria y brigadier, el camino hacia el liderazgo académico ha sido una carrera de fondo. «No solo se trata de notas, sino de representar al colegio de la manera más limpia posible», explica con la seguridad de quien sabe que sus pasos son observados por las más pequeñas. Para María Fe, el colegio ha sido un espacio de oportunidades equitativas, donde ver a las brigadieres de años anteriores fue la chispa que encendió su propio deseo de superación.
Ese mismo deseo de dejar una huella se siente en la voz de Fátima Colina, cuya experiencia en el Jubileo en Roma marcó un antes y un después en su visión como mujer de fe. «Siento que estoy siguiendo los pasos que mis maestras me han enseñado. Me gusta dejar mi granito de arena para que los niños pequeños vean un camino a seguir», comenta Fátima, quien ve en el servicio pastoral una forma de realización personal y comunitaria.


El arte y el deporte como puentes de identidad
La identidad de la mujer en Juan XXIII también se traduce en talento puro. María José Pun Kay describe su experiencia en el escenario con el erhu como un honor que le llena el corazón. «Es emocionante ser una estudiante que sirve de puente cultural a través de la música», afirma, mientras anima a sus compañeras a nunca dejar de soñar.
En el ámbito deportivo, la fuerza femenina tiene nombre propio: Daniela Tamashiro. Tras representar al Perú en un Sudamericano Escolar 2025, Daniela reconoce que el camino al éxito se logra «entrenando duro y con el apoyo de la familia». Sus referentes, desde su prima hasta figuras internacionales como Regan Smith, son el motor que hoy la convierte a ella, a pesar de su corta edad, en un modelo para las futuras nadadoras del colegio.


La maestra: El espejo donde mirarse
Detrás de cada una de estas jóvenes hay una estructura que sostiene sus aspiraciones. La profesora Diana Chilcho subraya que la clave está en la representatividad. «El hecho de que tengan representantes en sus ‘hermanas mayores’ hace que sientan que el camino es igual para ellas», reflexiona.
Para la docente, el rol de la maestra es vital para que las niñas vean que los sueños de la infancia pueden convertirse en una vocación vivida con alegría. Inspirada por la pluma de la escritora ecuatoriana, María Fernanda Heredia, miss Diana destaca que las historias de esfuerzo y resiliencia son las que más conectan con los estudiantes, enseñándoles que, a pesar de las adversidades, el entorno que nos rodea puede impulsarnos a alcanzar nuestras metas más ambiciosas.

En este 8 de marzo, la comunidad de Juan XXIII reafirma que formar en igualdad no es solo un objetivo educativo, sino una realidad que se palpa en el éxito, la sensibilidad y el liderazgo de sus niñas y mujeres.


