Carlos Granthon visitó nuestra Concert Band y compartió su experiencia profesional con los estudiantes. Durante su paso por Juan XXIII, recordó cómo la banda cambió su vida y destacó el crecimiento musical, académico y humano que observa en las nuevas generaciones.
Volver al lugar donde todo comenzó siempre tiene una carga especial. Para Carlos Granthon, exalumno, exdocente de música en Juan XXIII y actual Doctoral Conducting Associate de la University of North Texas (Estados Unidos), regresar al colegio significó reencontrarse con los espacios, recuerdos y personas que marcaron el inicio de una trayectoria que hoy lo ha llevado a uno de los programas de dirección musical más prestigiosos del mundo.
El pasado miércoles, Carlos visitó la Concert Band del colegio acompañado por el maestro Carlos Mario Buriticá, director de la Banda del Markham College. Ambos ofrecieron un workshop en el que compartieron herramientas técnicas, experiencias profesionales y valiosas reflexiones con los estudiantes que integran la agrupación musical.
Sin embargo, más allá de la actividad académica, la jornada estuvo cargada de emoción para quien reconoce que gran parte de su historia profesional nació precisamente en las aulas de Juan XXIII.
«Yo le debo agradecer al colegio todo lo que hoy en día tengo. No solamente por la pasión por la música, sino por las oportunidades que me brindó», recuerda nuestro exalumno.
Carlos cuenta que, aunque desde pequeño estudiaba piano y teclado, fue en 1998 cuando la llegada de los primeros instrumentos de banda al colegio cambió el rumbo de su vida. Invitado por sus profesores a formar parte de la agrupación, descubrió un mundo que terminaría convirtiéndose en su vocación. «Yo no tenía ningún interés en tocar instrumentos de viento, pero fue la insistencia de los profesores la que me llevó a ingresar a la banda. Con el tiempo me enamoré de ese trabajo musical y de todo lo que representaba», señala.
Tras culminar el colegio, inició estudios de Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, mientras paralelamente estudiaba música en el Conservatorio. Poco después, el propio Juan XXIII le abrió las puertas como docente del taller de banda, una experiencia que terminó confirmando el camino que quería seguir.
«Entré muy joven a enseñar. Tenía apenas 18 años. Fue una oportunidad enorme que me permitió demostrar que podía dedicarme profesionalmente a la música», recuerda.

Durante 14 años formó parte del equipo docente del colegio, mientras desarrollaba una destacada carrera académica y artística. Más adelante participó en la creación de la Escuela de Música de la PUCP, trabajó en importantes instituciones educativas y realizó estudios de maestría. Actualmente cursa el segundo año de doctorado en la University of North Texas, considerada una de las instituciones más importantes del mundo en dirección de bandas sinfónicas.
Pero si algo lo sorprendió durante esta reciente visita fue comprobar cuánto ha evolucionado el colegio. «Me llena de orgullo ver que Juan XXIII sigue apostando por la educación a través del arte. Se nota una inversión importante en infraestructura, logística y oportunidades para los estudiantes», afirma.
Carlos destaca especialmente el perfil de los alumnos actuales, a quienes percibe más seguros, críticos y participativos. «Los chicos hoy te miran a los ojos, hacen preguntas, cuestionan y participan activamente. Eso habla muy bien del trabajo que viene realizando el colegio y de la preparación que reciben de sus profesores», comenta.
Respecto a la Concert Band, el especialista considera que la agrupación está tomando un gran nivel y protagonismo. «Vi profesores comprometidos, estudiantes motivados y una identidad muy fuerte dentro de la banda. Se está construyendo sobre bases sólidas», asegura.
Según explica, uno de los aspectos que más lo impresionó fue la capacidad de respuesta de los estudiantes durante el taller. «Cuando los alumnos tienen una buena formación musical, responden inmediatamente a los cambios y orientaciones de un director invitado. Eso fue exactamente lo que vi aquí. Hay una base sólida y un trabajo serio detrás», señala.
Antes de despedirse, Carlos dejó un mensaje de reconocimiento para toda la comunidad educativa y expresó su deseo de seguir colaborando con el crecimiento del programa musical. «Me voy contento, con mucha ilusión y con ganas de ver todo lo que seguirá logrando la banda. Juan XXIII está haciendo las cosas bien y eso se refleja en sus estudiantes», concluye.
Su visita no solo permitió fortalecer el aprendizaje musical de los integrantes de la Concert Band, sino también inspirar a nuevas generaciones que hoy descubren, como alguna vez lo hizo él, que una pasión cultivada con dedicación puede abrir puertas hacia escenarios impensados.



