Con la emoción de vestir por primera vez los colores del país, dos estudiantes de Juan XXIII escribieron una página inolvidable de esfuerzo, aprendizaje y orgullo en los XXIX Juegos Sudamericanos Escolares celebrados en Asunción, Paraguay.
Del 30 de noviembre al 7 de diciembre, Asunción dejó de ser solo la capital de Paraguay para convertirse en un punto de encuentro continental. Más de 1500 deportistas escolares, provenientes de nueve países de Sudamérica, llegaron con un mismo objetivo: competir, aprender y representar a sus naciones en los XXIX Juegos Sudamericanos Escolares 2025, una de las citas más importantes del deporte formativo de la región.
En medio de ese escenario exigente y vibrante, Juan XXIII estuvo representado por dos jóvenes atletas que asumieron el reto con determinación y madurez: Daniela Tamashiro, en natación, y Mauricio León Villanueva, en tenis de mesa. Para ambos, el viaje significó mucho más que resultados deportivos; fue una experiencia de crecimiento personal que quedará grabada en su memoria.
El primer llamado continental
Para Daniela, Asunción marcó un antes y un después. «Fue una experiencia nueva. La verdad, era la primera vez que representaba a mi país y poder viajar a otro lugar por el deporte fue muy emocionante para mí», recuerda. Sus palabras aún conservan la mezcla de asombro y orgullo que acompaña a quienes pisan por primera vez una competencia internacional.
El camino hasta llegar a los Sudamericanos no fue sencillo. La clasificación nacional exigió una preparación intensa, física y mental. «El nacional fue difícil. Había una prueba que siempre me costaba mucho, los 50 metros mariposa. En competencias anteriores me habían ganado, pero en el nacional logré ganar el oro», cuenta. Ese resultado fue decisivo: le permitió clasificar a varias pruebas y asegurar su lugar en la delegación peruana.
El respaldo familiar y técnico fue clave. «Como siempre, conté con la ayuda de mis entrenadores y de mis papás. Ellos son los que siempre me apoyan, me llevan a los entrenamientos. Todo es gracias a ellos», afirma con convicción.
Medalla, aprendizaje y proyección
En Asunción, Daniela se enfrentó a rivales de alto nivel provenientes de potencias escolares como Brasil, Argentina, Colombia y Uruguay. «El nivel fue muy fuerte. Poder competir con otros países te abre los ojos y te motiva», explica.
Participó en varias pruebas: 50 metros libre, 50 metros espalda, 50 metros mariposa y 100 metros espalda. Fue precisamente en los 50 metros espalda donde alcanzó uno de los momentos más emotivos de su carrera deportiva: la medalla de plata. «En las preliminares clasifiqué segunda. En la final logré ganarle a la chica que me había superado en la mañana, pero la ganadora fue una brasileña. Aún así, fue increíble», relata.
El podio tuvo un significado especial. «Estaban mis papás, todos me felicitaron. Yo estaba muy contenta porque es una medalla para mi país», dice. Y su mirada ya está puesta en el futuro: con 13 años, sabe que aún le queda un año más de participación en este certamen. «Espero que el próximo año me vaya mucho mejor, ganar oro y en más pruebas», proyecta convencida de que el estilo espalda es hoy su especialidad.


Sumar desde la mesa
La experiencia sudamericana también fue intensa para Mauricio León Villanueva, quien representó al Perú en tenis de mesa. Compitió en modalidad individual, dobles varones, dobles mixtos y por equipos, alcanzando instancias semifinales y aportando puntos valiosos para la delegación nacional.
Más allá de los resultados, Mauricio vivió el desafío de adaptarse a distintos estilos de juego y a la presión propia de una competencia continental. Cada partido fue una lección táctica, cada rival una oportunidad de aprendizaje. Su desempeño reflejó constancia, temple y una clara evolución deportiva.
Cuando las competencias llegaron a su fin y las delegaciones comenzaron el retorno a casa, Daniela y Mauricio no solo llevaban medallas, puntos o estadísticas. Regresaron con nuevas amistades, aprendizajes técnicos y la vivencia de haber sido parte de algo más grande que ellos mismos.
Su participación en los XXIX Juegos Sudamericanos Escolares Asunción 2025 confirma el compromiso del colegio con el desarrollo integral de sus estudiantes, donde el deporte no es solo rendimiento, sino formación en valores como la disciplina, la resiliencia y el trabajo en equipo.

