Cinco trayectorias distintas, un mismo compromiso con la excelencia. La Promoción 54 cierra su etapa escolar reconociendo a los estudiantes que destacaron por su esfuerzo, constancia y crecimiento integral.
La ceremonia de graduación de la Promoción 54 no solo marcó el cierre de una etapa escolar, sino también el reconocimiento al esfuerzo sostenido, la constancia y el compromiso académico de sus estudiantes. En un momento emotivo, se distinguió a los cinco primeros lugares de la promoción, cuyas trayectorias reflejan el espíritu de excelencia, comunidad y formación integral que caracteriza a la institución.
Más allá de los promedios, cada uno de ellos encarna una historia distinta de adaptación, crecimiento y perseverancia. Algunos llegaron hace pocos años, otros recorrieron todo su camino escolar en Juan XXIII; todos coinciden en una idea central: el colegio fue, para ellos, una familia y un espacio donde pudieron desarrollarse no solo académicamente, sino también como personas.
Xinyi Ni Wu: Un resultado que llegó como sorpresa y se convirtió en orgullo
Xinyi recibió el primer lugar con asombro y emoción. Confiesa que, en un inicio, no comprendió la magnitud del reconocimiento, hasta que escuchó su nombre asociado al primer puesto. «Me sorprendí mucho porque no sabía que iba a recibir ese premio», comentó, recordando el instante en que entendió el alcance de su logro.
Ingresó al colegio por recomendación de una amiga de su madre y, desde su llegada, percibió una diferencia clara. Destaca la calidad académica, pero sobre todo la oportunidad de aprender a través de actividades y experiencias diversas. Para Xinyi, el colegio es «una gran familia», un espacio donde pudo hacer amistades, aprender de buenos profesores y sentirse acompañada.
Al despedirse, se va orgullosa y agradecida, llevando consigo recuerdos de actividades grupales, ensayos y momentos compartidos que define como alegres e inolvidables.
Jingxi Shi: Un reconocimiento recibido con gratitud y emoción
Jingxi no lo esperaba, pero al conocer su segundo lugar, la alegría fue inmediata, tanto para ella como para su familia. «Me sentí muy contenta y mis padres también están muy orgullosos», señaló.
Ingresó al colegio en abril del último año, gracias a la recomendación de un amigo de la familia. Aunque antes de llegar sentía temor por lo desconocido, esa sensación desapareció rápidamente. «Los compañeros son muy amables y los amigos muy buenos», afirmó, destacando lo acogedora que fue la comunidad educativa.
Al recordar su paso por el colegio, resalta especialmente el apoyo de sus maestros y amistades. Si tuviera que definir a su promoción en una sola palabra, no duda: «excelente».


Fabiana Pajares Altamirano: El fruto de años de esfuerzo y pertenencia
Fabiana recibió el tercer lugar con profunda emoción, interpretándolo como la confirmación de que su esfuerzo académico a lo largo de los años valió la pena. Ingresó al colegio desde el primer grado y construyó en él gran parte de su historia personal.
Entre sus recuerdos más significativos se encuentran las amistades que marcaron su vida y experiencias colectivas como los Juegos Florales, donde el aula se sintió más como una familia que como un salón de clases. Define su paso por el colegio como «inolvidable», lleno de aprendizajes, desafíos superados y acompañamiento constante.
Para Fabiana, el colegio es casa, familia y un espacio que la ayudó a convertirse en la persona que es hoy.
Joaquín Torres Gálvez: Una trayectoria de crecimiento constante
Joaquín recibió el cuarto lugar con orgullo y gratitud, viéndolo como una recompensa al esfuerzo sostenido desde la infancia. Ingresó al colegio a los cinco años y considera que gran parte de su vida se ha construido entre sus aulas.
Entre los recuerdos más fuertes menciona los retiros espirituales, experiencias que, según señala, fortalecieron la unión de la promoción y contribuyeron a la formación personal y colectiva. Describe su proceso escolar como un crecimiento continuo, tanto en lo académico como en lo social y en el liderazgo.
«Juan XXIII es mi casa», afirma, convencido de que el colegio fue el espacio donde pudo ser auténtico y desarrollarse plenamente.
Andrea Cruz López: Esfuerzo, constancia y apoyo permanente
Andrea recibió el quinto lugar con satisfacción, reconociendo el esfuerzo constante que realizó durante todos sus años escolares. Ingresó al colegio en primaria y llegó a él por recomendación de un amigo de su madre.
Para Andrea, Juan XXIII representa familia, unión y apoyo. Recuerda con especial cariño a sus maestros, en particular a quienes la acompañaron en momentos difíciles, como cuando enfrentó el miedo a nadar en sus primeros años. Ese acompañamiento marcó su experiencia escolar y fortaleció su confianza.
Se despide del colegio con gratitud, llevando consigo enseñanzas, afectos y recuerdos que considera fundamentales para su vida futura.



Un cierre que honra el camino recorrido
El reconocimiento a los cinco primeros lugares de la Promoción 54 no solo celebra la excelencia académica, sino también historias de adaptación, perseverancia y crecimiento humano. Cada testimonio confirma que Juan XXIII es más que un espacio de formación: es una comunidad que acompaña, reta y forma personas íntegras, preparadas para afrontar nuevos desafíos con valores y convicción.
