Las estudiantes Emilia Deza y Mia Ravines fueron seleccionadas para representar al colegio en la siguiente etapa del Concurso Internacional Puente Chino 2026. A través de discursos en chino y presentaciones artísticas, ambas demostraron talento, disciplina y un profundo vínculo con la cultura china.
El talento, la disciplina y el compromiso con el aprendizaje del idioma chino volvieron a destacar entre los estudiantes de Juan XXIII. Durante la jornada de selección interna del Concurso Internacional Puente Chino 2026, siete alumnos participaron con discursos y presentaciones artísticas que sorprendieron al jurado por su seguridad escénica, pronunciación y conexión con la cultura china.
Tras una exigente evaluación, Emilia Deza Córdova de 3° de secundaria y Mia Ravines Saavedra de 4° fueron elegidas para representar a la institución en la siguiente etapa del certamen, que se realizará el próximo 6 de junio en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
El Concurso Internacional Puente Chino es una de las competencias más importantes de difusión del idioma y la cultura china a nivel mundial. Los participantes deben demostrar no solo conocimientos de chino, sino también habilidades artísticas vinculadas a la tradición cultural del país asiático.
Para Emilia Deza, esta experiencia representa una nueva oportunidad para seguir creciendo. La estudiante contó que decidió participar luego de haber ganado anteriormente el concurso Mi viaje al mandarín, experiencia que la motivó a asumir nuevos retos. «Pensé que las oportunidades no regresan y que debía intentarlo», comentó.
Su preparación comenzó hace aproximadamente un mes, cuando escribió un texto en el que contó su estrecha relación con China y lo que significa el país, este discurso fue recibido por los profesores de chino quienes la ayudaron a perfeccionarlo. Desde entonces, dedicó largas jornadas a practicar pronunciación, entonación y expresión oral. Además, eligió interpretar con erhu la canción “Carrera de caballos”, una pieza que considera desafiante y especial. «El erhu fue una experiencia totalmente nueva para mí. Una amiga me invitó al taller en 2024 y desde entonces seguí practicando porque me gustó mucho», explicó.
La estudiante reconoció que representar al colegio implica una gran responsabilidad, tal como lo hizo durante su viaje a Beijing en 2024, experiencia que marcó profundamente su formación artística y cultural, este viaje fue parte de un proceso intensivo de preparación junto al elenco de erhu y danzas chinas del colegio. Aquella experiencia incluyó presentaciones musicales en China.
Sin embargo, uno de los momentos más especiales de ese año fue tocar frente al presidente de China, Xi Jinping, durante una actividad oficial realizada en noviembre en el marco del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) . «Tenía muchos nervios, pero al final todo salió muy bien. En ese momento no lo podía creer», comentó. Durante la presentación interpretaron piezas tradicionales chinas y una versión fusión de “El cóndor pasa”, consolidando así un intercambio cultural que fortaleció aún más su vínculo con la música y el idioma. Ahora, aprovechará las próximas semanas para reforzar su preparación antes de la competencia en el Instituto Confucio Católica.


Por su parte, Mia Ravines vivió esta experiencia como un descubrimiento personal. La alumna, quien ingresó al colegio recién el año pasado, aseguró que nunca imaginó participar en un concurso relacionado con la cultura china. «Ha sido una experiencia totalmente diferente para mí», señaló.
En su presentación interpretó una canción en chino inspirada en la flor del ciruelo, símbolo de resistencia y esperanza en la cultura china. Aunque cantar es una actividad que practica desde pequeña, hacerlo en otro idioma representó un desafío completamente distinto. «Lo más complicado fueron las entonaciones del chino. Tenía que practicar todos los días para que cada palabra sonara correctamente», recordó.
Mia destacó también el acompañamiento de los docentes del área de chino, quienes ayudaron a los participantes en la traducción de discursos, pronunciación y preparación escénica.
Más allá de la competencia, ambas estudiantes coinciden en que esta experiencia les ha permitido acercarse mucho más a la cultura china y desarrollar nuevas habilidades personales, desde la seguridad en el escenario hasta la disciplina para prepararse diariamente.
Ahora, Emilia y Mia se alistan para enfrentar una nueva etapa del concurso con entusiasmo y responsabilidad, llevando consigo no solo el nombre del colegio, sino también el resultado de meses de práctica, dedicación y pasión por el aprendizaje.


