A través de campañas de reciclaje, liderazgo estudiantil y acciones solidarias, los guardianes ecológicos de Juan XXIII promueven una cultura ambiental que trasciende las aulas y beneficia a quienes más lo necesitan.
Reciclar no solo significa separar residuos. En Juan XXIII, también es una forma de ayudar, educar y transformar realidades. Por ello, en el marco del proyecto Promoviendo el Desarrollo Sostenible, los estudiantes continúan impulsando iniciativas que combinan el cuidado del ambiente con la solidaridad.
Uno de los principales motores de este trabajo son los líderes ecológicos, quienes asumieron el compromiso de dirigir acciones ambientales dentro de sus aulas y convertirse en agentes de cambio para toda la comunidad educativa.
Papel, cartón, botellas y tapitas plásticas forman parte de los materiales que diariamente son segregados y destinados al reciclaje gracias al esfuerzo conjunto de estudiantes, docentes y familias. Esta labor tiene además un importante componente solidario, ya que los materiales recolectados contribuyen al apoyo de Aniquem, institución dedicada a la atención de niños y adolescentes sobrevivientes de quemaduras.
Para miss Karina Valdivia, responsable de esta iniciativa, el objetivo va mucho más allá del reciclaje. «Lo principal es que los estudiantes desarrollen una conciencia solidaria de la mano con la ambiental. Buscamos fomentar la empatía, la responsabilidad y el compromiso con acciones concretas lideradas por los guardianes y vocales ecológicos», explicó.
Durante este año, los brigadistas ambientales tendrán una participación aún más activa. Además de promover campañas de segregación de residuos, se encargarán de motivar, orientar y supervisar los puntos de reciclaje que funcionan dentro de cada aula. «Buscamos que los brigadistas ambientales intervengan directamente motivando, orientando y supervisando los puntos de reciclaje que maneja de manera interna cada aula», señaló la docente.




El liderazgo de estos estudiantes se fortalece mediante reuniones bimestrales, espacios donde reciben orientación sobre el manejo adecuado de residuos, el cuidado de las áreas comunes y estrategias para sensibilizar a sus compañeros. Asimismo, contarán con encuentros especializados para desarrollar proyectos relacionados con el cuidado de jardines verticales y otras iniciativas enfocadas en la protección de la llamada casa común.
La propuesta también involucra a los brigadistas ambientales adultos, quienes apoyan supervisando el correcto uso de los contenedores y participando en actividades de sensibilización durante fechas importantes del calendario ecológico.
Como parte de las mejoras previstas para este año, el colegio renovará los contenedores externos de reciclaje con el objetivo de hacerlos más visibles, accesibles y funcionales. Esta medida busca facilitar la correcta clasificación de residuos y reforzar el hábito del reciclaje entre estudiantes y visitantes.
El compromiso con el ambiente también fue reconocido recientemente a través del distintivo “Mérito Ambiental”, otorgado a una sección de cada grado por su destacada participación en acciones relacionadas con el uso responsable de los recursos, el orden de los espacios y la adecuada segregación de residuos.
Estas iniciativas demuestran que pequeñas acciones cotidianas pueden generar grandes cambios. En Juan XXIII, reciclar se ha convertido en una oportunidad para formar ciudadanos más conscientes, responsables y solidarios, capaces de contribuir al bienestar del planeta y de quienes más lo necesitan.


